Project Description

Franja roja y negra, 2016

Vídeo monocanal, 19 min, 15 seg.

Pintura al temple. Ancho de la franja: 12 cm. Largo de la franja: medidas variables.

Ed. 3 + 2 P. A.

 

Desde noviembre de 1936 hasta octubre de 1937, la ciudad de València fue la capital de la Segunda República. Durante aquel período se creó el Instituto para Obreros (I.O.). Uno de los experimentos pedagógicos más singulares del Frente Popular.

Al poco de inaugurarse el Instituto, el fotógrafo Walter Reuter hizo un reportaje para su difusión y propaganda. En una de las fotos se pueden ver alumnos atendiendo en un aula y en las paredes un par de carteles alusivos a la revolución mexicana. También se puede observar sobre las mismas paredes una franja rojinegra. Teniendo en cuenta que el Instituto era un espacio altamente politizado donde convivían distintas tendencias frentepopulistas, es más que probable que la franja hubiera sido pintada por alumnos anarquistas adscritos a la CNT (Confederación Nacional del Trabajo).

Tras visitar el edificio que albergaba el Instituto Obrero y localizar el aula que aparece en la fotografía, se procedió a buscar la franja haciendo un proceso de rascado de las paredes. Para ello se contó con la ayuda de dos restauradores que realizaron varias catas en las capas de pintura acumulada. Una vez extraídas todas las capas de pintura, no se encontraron restos de la franja. Según los técnicos, esto podría ser debido a que la pintura original era al temple y esta pintura se caracteriza por su poca adherencia. De hecho, cuando los jesuítas recuperaron el edificio después de la Guerra Civil eliminaran cualquier rastro político que pudiera evidenciar lo que allí aconteció.

Franja roja y negra consiste en una instalación compuesta por un vídeo que muestra la búsqueda de la franja rojinegra por los restauradores y una franja roja y negra pintada al temple sobre pared. La longitud de la franja y su ubicación es variable porque se adapta al espacio donde se expone. Los colores cenetistas se manifiestan como un acto imposible de “territorialización” política de una institución en una época como la nuestra en la que nadie reivindica ya ninguna emancipación obrera. Por esta razón, los colores de la franja quedan como un simple gesto estético alejado de cualquier carga revolucionaria y colectivista que sí tuvo durante la guerra.