Project Description

Casa común, 2010

Madera, 231 x 287 x 387 cm.

 

En los primeros años de la Guerra Civil y bajo la dirección del ministro comunista Jesús Hernández, conocido como el “Lunacharski español” (1), se impulsaron varias plataformas de agitación y propaganda muy influidas por las prácticas artístico-revolucionarias soviéticas. Altavoz del Frente, Cultura Popular y otras asociaciones de escritores y artistas idearon todo tipo de manifestaciones “productivistas” como cartelismo, trenes decorados, tribunas, letreros, pancartas, cine, teatro, música, bibliotecas móviles, escuelas desmontables, museos de la revolución, etc.

Casa común reproduce un altavoz de propaganda de innegable aspecto productivista que la organización Altavoz del Frente montaba sobre camiones de origen ruso (2). Sus proclamas tenían la intención de atraer a los soldados del bando fascista hacia la “casa común” que encarnaba los valores del Frente Popular. Con la idea de repensar este dispositivo se ha aumentando el tamaño original de aquella caja de resonancia con el fin de poder acceder a su interior y ser “habitada”.

Sabemos que la República sucumbió por muchos motivos, uno de los más evidentes fue, sin duda, la falta de sinergia entre las distintas sensibilidades de izquierda y que derivó en una auto-fagocitación. Tras aquella antropofagia ideológica, solo queda preguntarnos ¿qué queda de aquella causa?, ¿qué voces aún reverberan?

(1) Lunacharski fue Comisario de Instrucción del Narkompros (Comisariado Popular para la Instrucción Pública) desde 1917 hasta 1929 y uno de los principales responsables de la política cultural de revolucionaria.

(2) La Unión Soviétiva envió a España gran cantidad de camiones ZIS-5 de fabricación rusa.