Project Description

Dibujar una estrella de cinco puntas, 2016.

Fotografía, 30 x 23 cm

Fotografía, 78 x 117 cm

14 fotografías, 39 x 26 cm, c.u.

Banco: madera, pernos, 45 x 500 x 500 cm

El punto número diez de la Declaración de Principios del Gobierno de la República Española, conocidos también como “Los 13 puntos de Negrín”, llama especialmente la atención por su contenido éticamente cuestionable: “Será preocupación primordial y básica del Estado el mejoramiento cultural, físico y moral de la raza”. En el fotomontaje, atribuido al artista Josep Renau, aparece el cuerpo atlético de una joven superpuesto al edificio del Instituto para Obreros (1), en cuya fachada, sobre la entrada, se puede ver una estrella de cinco puntas con las líneas entrecruzadas, formando geométricamente una estrella cartesiana. Esta estrella está inspirada, aunque de manera muy esquematizada, en la estrella roja de cinco puntas adoptada por el comunismo. Además de la unidad del proletariado, simbolizaba los cinco continentes y los cinco dedos de la mano.

Dibujar una estrella de cinco puntas está constituida por un conjunto de fotografías y un banco de madera. La obra fue realizada con la colaboración de los participantes del taller que realicé en mayo de 2016 en la Facultad de Bellas Artes de Valencia, con el mismo título, y con el Instituto para Obreros como eje vertebrador. En el taller se reflexionó críticamente sobre la vigencia del obrerismo, de la internacional obrera, de la unidad del proletariado, de la pertinencia de símbolos como la estrella roja, o de la representación idílica del cuerpo obrero como máquina de trabajo útil y sana.

Durante el taller se llevaron a cabo dos actividades que desembocarían en una exposición. La primera consistió en una fotografía colectiva realizada en una parte del Instituto que fue derruida donde, usando el cuerpo de los alumnos del taller como vértices, se compuso la forma de una estrella de cinco puntas imitando a la que aparecía en la fachada. La estrella se trazó con cuerdas anudadas en la que cada fragmento de cuerda correspondía a la altura de cada uno de los alumnos. La segunda actividad consistió en la construcción de un banco colectivo. Cada tablón fue cortado proporcionalmente siguiendo las medidas personalizadas de las cuerdas. Con la unión de todos los tablones se configuró un banco-estrella de cinco puntas cuyo dibujo, a diferencia de su referente, resultó irregular e imperfecto.

(1) En febrero de 1937 se ponía en marcha en la ciudad de Valencia el Instituto Obrero como ensayo revolucionario que ofrecía a las clases populares la posibilidad de poder acceder a estudios superiores que hasta entonces estaban  destinados a las clases adineradas.