Conector #3, 2011
El proyecto Conectores nace a partir de los innumerables interrogantes que nos plantea el propio significado de espacio público y de la contradicción que existe entre lo que debería ser su función real y las restricciones en su uso fomentadas por las leyes municipales.
A lo largo del desarrollismo franquista de los años 60 y 70, en la mayoría de las grandes y medianas ciudades se construyeron una gran cantidad de viviendas destinadas a absorber mano de obra proveniente del campo y de las regiones más desfavorecidas de la geografía española. Uno de los elementos más comunes en todas aquellas planificaciones, fue la austeridad en los planteamientos constructivos, la carencia de zonas verdes o equipamientos urbanos y cierta improvisación urbanística provocada por la urgencia. Al construirse polígonos de viviendas, bloques de alta densidad, ciudades satélites o barrios obreros con distintos promotores y en diferentes fases, se crearon redes de polígonos discontinuos y de difícil encaje. Este pésimo ensamblaje ocasionó un sin fin de huecos y de espacios vacíos.
La serie Conectores se apropia de estas "zonas muertas" como una manera de reflexionar sobre la necesidad de recuperar espacios comunes para generar políticas participativas de reactivación urbana. Para esta ocasión -la colaboración en la exposición Otros fueros del colectivo Tercerunquinto en el EACC -, se han localizado tres grupos de viviendas en la ciudad de Castellón que nos sirven como enunciado especulativo para este proyecto. La chimenea, el asador o el gallinero se erigen en "arquetipos" que fueron borrados de los estándares "modernos" de vivienda, para constituirse ahora en escenarios "transformadores" donde la práctica de lo cotidiano puede originar de nuevo espacio afectivo, productividad emocional o simplemente confianza.